29/3/17

Que hiciste ?



Qué hiciste el Lunes?. Fui a entrenar.

Qué hiciste el Martes?. Fui a entrenar.

Qué hiciste el Miercoles?. Fui a entrenar.

Qué hiciste el Jueves?. Fui a entrenar.

Qué hiciste el Viernes?. Fui a entrenar.

Hacemos algo el finde?. No puedo, juego.

El entrenamiento terminó, parado con el bolso bajo el brazo uno se detiene un momento y se queda mirando la cancha... tierra, piedritas, pasto, el lugar donde jugamos. Esa tierra y esas piedritas donde alguna vez nos caímos y nos raspamos las rodillas, las caderas, los codos, las manos... Esa tierra y esas piedritas que nos quedaban adentro del botín y nos molestaba durante el partido... La tierra que hizo que ensuciemos toda la casa y escuchar a la vieja decir: "Sacate los botines, y las medias afuera y vas directo a la ducha"... Que es lo que nos da la fuerza cada año para arrancar un campeonato ?.

Los domingos me gusta dormir te dicen todos... Es mejor el fútbol 5 te dicen tus amigos... No estamos nunca juntos te dice tu novia.. Pensá en estudiar y trabajar te dicen tus parientes... Pensas por dentro y sonreís...

Que saben ellos de que cosa significa el rugby para vos...

Que saben ellos de la tensión y los nervios que no te dejan dormir un día antes del partido ?.

Que saben ellos de los partidos que jugaste lesionado o enfermo ?.

Que saben ellos de lo que sentís cuando haces un try & tus compañeros te abrazan desesperadamente?

Que saben ellos de las veces que corriste el colectivo, o las ultimas 5 cuadras para no llegar tarde al entrenamiento ?

Que saben ellos de la fuerza que te da una palmada en la espalda de un compañero cuando terminaste el trabajo físico ?.

Que saben ellos de lo profundo que respiras cuando el técnico esta dando la citación ?

Que saben ellos como es cagarse de calor en febrero haciendo la pretemporada mientras que tus amigos están de vacaciones y viven de joda ?.

Que saben ellos lo que es reunirte TODOS los días con las personas que marcan tu vida: tus AMIGOS de las risas y llantos .

Que saben de las lluvias y días helados que pasaste entrenando?

Tierra, piedritas, pasto... 14 personas con vos, 15 del otro lado, una pelota, y un silbato largo y seco...

Esta es nuestra vida.

"Mucha gente dice que el rugby no tiene nada que ver con la vida, no se cuánto saben de la vida, PERO DE RUGBY, NO SABEN NADA!!

22/2/17

Los valores del Rugby: Siempre hacia adelante




Para algunos es un deporte violento y donde no se usa el cerebro para nada. “No hay técnica, solo debes golpear al adversario” es lo que dicen algunos. La realidad es muy distinta. Pero además de que en el rugby, la técnica y el razonamiento rápido bajo presión son fundamentales, existe algo especial que lo diferencia de muchos deportes: los valores que enseña.
Mientras en algunos deportes se celebran los piscinazos y el fingir estar lesionado para sacar ventaja de una situación, en el rugby se finge no estar herido para continuar en la cancha. Jugar es un privilegio, vestir los colores de tu club representa un honor, y ponerse la piel de tu país es una de las cosas más hermosas que le pueden pasar a un jugador de rugby. Este deporte no enseña a ser violento, enseña a respetar al rival y a tus hermanos (de otra madre, pero de igual sentimiento) porque sin ellos no habría juego.
El rugby, enseña que el esfuerzo es el único camino para lograr los objetivos. Y es que “la actitud, mata al talento”, porque si se tiene la actitud para seguir adelante a pesar de haber fracasado, seguro conseguiremos lo que nos proponemos. El rugby además, enseña que después de 8 tackles debes levantarte y seguir jugando hasta que suene el pitazo final, y lo haces porque se tiene una actitud especial para encarar las cosas. La misma actitud que ayudará a enfrentar diversos problemas en la vida y que seguramente serán vencidos porque, como se enseña, siempre hacia adelante.  La esencia del rugby radica en que todo se consigue con esfuerzo y ese es el mejor camino.
Este deporte, es un crisol de valores. No solo enseña respeto y esfuerzo, sino también capacidad de recibir críticas y ser auto-crítico. Aquí, no se “putea”, aquí se ayuda. No es un juego de uno, o de una super estrella, es de todo el equipo.
Por si fuera poco, se forja disciplina. La cual se practica cada martes y jueves en los entrenamientos, los fines de semana en la cancha y cada mañana en el gimnasio aunque el sueño a veces quiera vencernos. Disciplina que nos hace decir, “hoy no puedo, mañana tengo partido”. Disciplina que algunos seguramente dirán son “tonterías”, pero que en el fondo sabes que eso significa estar lo más posiblemente entero* para jugar por tu club.
La palabra Humildad, con H mayúscula como los palos, la tenemos grabada en nuestras mentes. Ante la victoria Humildad, cuando se anota un try Humildad. Ambas cosas no se consiguen por fortuna, están labradas en base a esfuerzo y dedicación, a sacrificios. Humildad, porque es sobre ese camino que se hacen los campeones.

8/2/17

Ser y parecer: la vestimenta





En estos tiempos, donde hay dos movimentos poderosísimos dando vueltas en la calle sobre el valor de la imagen, nos preguntamos qué valor debemos darle a esta en nuestro deporte. Dejenmé aclararles primero a qué me refiero.

Hay gente enferma por la imagen, pendiente de ella como de un fin en sí mismo, por cómo tienen el pelo, donde hacerse un tatuaje, como caminar, etc. Dicen que la imagen no les importa pero está a la vista de todos que no es así.

Por otra parte, hay quienes desprecian la imagen como algo totalmente superfluo, innecesario, contraprudecente, como enemiga de la lógica y la sabiduría. Basta para reconocer a este grupo buscar esos personajes perfectamente desalineados, donde la asimetría y el dudoso gusto reinan. Ni tanto ni tan calvo, amigos.

¿Qué tiene que ver esto con el rugby? Mucho, al igual que con todo.

Vestir correctamente para jugar al rugby es muy importante. Aporta calidad en el juego, particularmente en los entrenamientos, que es donde la vestimenta queda a criterio de los jugadores. En los partidos, la uniformidad, en general, está garantizada.

 Aporta también un rasgo de indentidad, que bien explotado, puede resultar sumamente importante para la difusión del deporte.
Vayamos sólo a lo práctico: si un segunda línea entrena con pantalones de futbol o de basket, no estará ayudando a los levantadores del line a hacer su trabajo. Si un pilar usa una camiseta rockanrollera, el agarre con sus compañeros de la primera línea será vulnerable, desajustado; si un fullback usa zapatillas o adipanes (botas con tacos de goma), tiene más riesgo de resbalar al intentar iniciar un contraataque.

Si el jugador está vestido de cualquier cosa menos de jugador de rugby, aumenta su tasa de errores. Muchas veces he visto entrenamientos con jugadores semidesnudos porque perdieron su camiseta en el último contacto. Ese jugador ya no tiene que preocuparse del entrenamiento sino de hacerse de otra camiseta rápidamente.

Pierde tiempo de entrenamiento.
Hay otros aspectos interesantes. En el club donde entrenamos actualmente, la cancha de rugby está junto a dos canchas de futbol. Es notable y ejemplificador ver a los jugadores perfectamente vestidos, con la indumentaria adecuada, con el abrigo necesario, incluso a veces uniformados en un entrenamiento. Cuando uno mira la cancha de rugby, la sensación que tiene es distinta. Tan distinta que a veces parece un grupo de pordioseros, linyeras o homeless (llamenlés como quieran) o en el mejor de los casos de aficionados a otros deportes. Me ha pasado de tener un jugador al que le pregunté dónde estaban las canchas de tenis porque parecía más jugador de tenis que otra cosa.

Ser y parecer. Es útil. Es práctico. Es importante.

7/2/17

Las 15 claves del jugador de Rugby.


1) Un jugador de rugby nunca antepone sus intereses o necesidades personales por sobre las del equipo…

2) Un jugador de rugby disfruta del contacto y de los golpes, porque lo hacen más fuerte…

3) Un jugador de rugby no devuelve golpes, devuelve tackles; no devuelve agresiones o insultos, los ignora…

4) Un jugador de rugby no pide nada, da todo siempre…

5) Un jugador de rugby no necesita de la pelota para disfrutar el juego…

6) Un jugador de rugby nunca habla de sí mismo, y menos aún de sus virtudes…

7) Un jugador de rugby nunca busca la situación más cómoda para él, sino la más favorable para su equipo…

8) Un jugador de rugby se siente incómodo ante el elogio…

9) Un jugador de rugby sabe que el éxito es la paz interior que se siente cuando uno está seguro de haber hecho lo máximo posible…

10) Un jugador de rugby valora mucho más el esfuerzo y el sacrificio que el talento…

11) Un jugador de rugby respeta y valora la dureza de sus rivales…

12) Un jugador de rugby aprende más de las derrotas que de los triunfos…

13) Un jugador de rugby es más duro y exigente consigo mismo que con cualquier otro…

14) Un jugador de rugby no protesta, no se queja, no pone excusas…

15) Un jugador de rugby nunca pide tregua, nunca abandona, nunca se da por vencido…


Sebastián Perasso / Rugby Didáctico.

1/12/16

Coaching : Las seis claves del entrenador

 El entrenador como líder 
El entrenador debe ser un líder del grupo.
Líder es aquel que tiene la capacidad o el talento de ejercer influencia sobre los demás.
Liderazgo es el arte de influir sobre la gente para que trabaje con entusiasmo en la consecución de objetivos en pro del bien común
Liderazgo es el arte de combinar seducción y organización; es el arte de gestionar voluntades y capacidades, es decir el arte de aunar el “querer” y “el saber”.
La forma o manera en que el entrenador ejerza el liderazgo determinará la calidad de las relaciones entre los distintos componentes que integran un grupo.
A su vez ese liderazgo puede ser (o resultar) positivo o negativo según transmita valores o disvalores.
El liderazgo se puede ejercer desde distintos lugares. Aquellos que lo ejercen desde el talento seducen primero por su capacidad y a partir de allí nace la posibilidad de persuadir al resto.
Hay otros, en cambio, que ejercen su liderazgo a través de su coraje o temperamento.
Las aptitudes para ejercer un liderazgo pueden ser innatas pero también podrán ser aprendidas y desarrolladas. Es decir, que la condición de líder puede tener su origen en ambas fuentes indistintamente.
Entre las aptitudes de un verdadero líder podemos mencionar:
1. Saber escuchar
Escuchar es una de las capacidades más importantes que un líder puede decidir desarrollar.
Si el líder escucha y presta atención estará en condiciones de saber los requerimientos de sus jugadores.
Por el contrario, el líder que rehúsa al diálogo y a la confrontación está desconociendo las demandas de sus dirigidos.
2. Estar al servicio del prójimo
El líder es alguien que identifica y satisface las legítimas necesidades de sus dirigidos. Por ello, el punto de partida es estar al servicio de ellos.
El líder debe empujar y animar a los jugadores a dar lo mejor de sí mismos; es decir, a ser los mejores jugadores que puedan ser (no a ser el mejor jugador del mundo, porque de hecho muchos no lo podrán ser jamás).
El liderazgo de largo alcance tiene que construirse sobre la autoridad, y la autoridad se funda en el servicio y el sacrificio.
3. Ejemplo de conducta
El líder debe dar ejemplo de comportamiento. Si muestra falta de dominio de sí mismo (ejemplo: grita, se pelea o no se controla) no puede esperar tener un equipo controlado.
Todo lo que hace un líder constituye un mensaje. Por ello, la enorme responsabilidad que tienen los entrenadores mas allá del campo de juego.
El entrenador es “observado” con suma atención, por lo que su conducta en ningún momento puede resultar indiferente, ni pasar inadvertida.-
4. Respeto
Es importante dirigirse a los jugadores con respeto y tratarlos como si fueran gente importante (porque de hecho lo son).
Ello implica involucrarse para dar lo mejor de uno; escucharlos y atender sus necesidades
Tratar a sus jugadores con desdén, o incluso con cierta dosis de soberbia y altanería no se corresponde ni compadece con el trato que un líder debe dispensar.
5. Humildad
La humildad es el conocimiento verdadero de sí mismo y sus limitaciones.
Quien es humilde es franco en el trato con sus dirigidos y no los engaña.
Quien es humilde acepta y reconoce sus limitaciones; no las esconde y se muestra tal cual es.
6. Generosidad
El líder debe ser generoso porque apunta en primera medida a satisfacer las necesidades de los demás.
Debe practicar un comportamiento positivo hacia el prójimo. Ello consiste esencialmente en ser abierto, honrado y directo.
No debe tener un comportamiento pasivo (como si lo jugadores no fueran importantes) o agresivo (como si los jugadores fueran enemigos).

24/11/16

El rugby como brújula, no como culpable

 A esta altura, está claro que a alguna gente le produce hasta cierta simpatía, morbo y curiosidad todo acontecimiento negativo que pueda suceder en torno a una pelota ovalada.
Posiblemente, culpar al rugby de todos los males implica una revancha para un gran número de personas desprovista de valores. Y detrás de ese escenario, siempre está presente el afán de generar un efecto impacto que sea redituable, una noticia que produzca ruido y logre movilizar.
Lo cierto es que una noticia “sobre rugbiers” produce un efecto inmediato y multiplicador para la audiencia. Como si una parte de la sociedad estuviera agazapada para ver como un deporte que se jacta de ser formativo exhibe comportamientos turbios, inmorales o alejados de los parámetros adecuados.
El auge de las redes sociales y la posibilidad de multiplicar mensajes y noticias de manera meteórica muchas veces trata de generar una sensación de que el rugby convive con cosas nocivas.
Todo aquello que vulnere el espíritu del juego o atente contra la integridad física (dentro y fuera de la cancha) pareciera les  genera un atractivo especial. Importa más un hecho de violencia aislada que miles de partidos que se desarrollan dentro de los cánones de autocontrol, respeto y buena fe que impera en el 99% de los casos.
Pero no solo se trata de violencia, sino también de cualquier “hecho negativo” que genere impacto en la sociedad. Y, en esa vorágine de culpar al juego de todo lo malo, se ha llegado a límites rayanos a lo ridículo.
Si un club de rugby alquila su predio a un tercero y allí se comete una violación “la culpa” la tiene el rugby. Si se produce un hecho que pueda ser emparentado de alguna forma con abuso de menores en una fiesta llevada a cabo en un club de rugby “la culpa” la tiene nuestro deporte, más allá de que hubiera jóvenes de cualquier otro deporte.
Lo cierto es que en la Argentina el rugby es practicado por 120.000 jugadores. Dentro de esa masa inmensa de personas sería una utopía creer que todos son inmaculados y consecuentes con los valores que representa nuestro deporte. Y también sería ridículo que el rugby debería hacerse cargo de sus comportamientos privados.
El rugby se juega desde hace casi dos siglos (1823) y está ampliamente comprobado que los valores que transmite el juego no son palabras vacías o un discurso hueco, sino algo absolutamente palpable.
Es una realidad que el rugby hace mejores personas. No obstante, sería un exceso que nuestro deporte deba hacerse cargo de todo aquello que realizan quienes lo juegan o practican.
¿Qué pasaría si el futbol fuera noticia y debiera hacerse cargo de la conducta privada de todos aquellos que practican ese deporte?… Habría miles de hechos deshonestos e inescrupulosos cada día. Sin embargo, ello no aparece en ningún portal, no lo vemos en ningún canal. No tiene el más mínimo eco, porque lisa y llanamente es una noticia que no interesa…
No estoy sosteniendo que el rugby y todo lo que lo rodea sea inmaculado. En absoluto. Solo afirmo que el juego goza de buena salud y de una serie de bondades que lo hacen estar muy por encima de la media de nuestra sociedad en término de valores.
En una comunidad que ha denostado la figura de la autoridad, el rugby mantiene saludables niveles de tolerancia y respeto hacia quienes la ejercen.
En una sociedad que desprecia el trabajo duro, el rugby te enseña a esforzarte y a forjar el carácter en la adversidad.
En un mundo que predica la salvación individual, el rugby te invita a trabajar en equipo y a dejar a un lado egoísmos personales…
El rugby es hoy un oasis dentro de la sociedad, pero sigue perteneciendo a ella. En el mar de desvalores y desapego a la autoridad  a las normas en la que se ha convertido nuestra comunidad resulta imposible que algunas gotas no nos salpiquen.
Existe infinidad de hechos positivos que se suceden a diario en el mundo del rugby. Comunicarlos generaría un proceso multiplicador, un efecto contagio extraordinario y además un círculo virtuoso que redundaría en un ejemplo y una mejor sociedad para todos.
Aspiro a que el rugby se erija como una suerte de brújula y modelo para nuestra sociedad, y que no sea más estigmatizada como culpable de todo lo malo que pueda girar a su alrededor…

9/11/16

Los valores del Rugby: Siempre hacia adelante


Para algunos es un deporte violento y donde no se usa el cerebro para nada. “No hay técnica, solo debes golpear al adversario” es lo que dicen algunos. La realidad es muy distinta. Pero además de que en el rugby, la técnica y el razonamiento rápido bajo presión son fundamentales, existe algo especial que lo diferencia de muchos deportes: los valores que enseña.
Mientras en algunos deportes se celebran los piscinazos y el fingir estar lesionado para sacar ventaja de una situación, en el rugby se finge no estar herido para continuar en la cancha. Jugar es un privilegio, vestir los colores de tu club representa un honor, y ponerse la piel de tu país es una de las cosas más hermosas que le pueden pasar a un jugador de rugby. Este deporte no enseña a ser violento, enseña a respetar al rival y a tus hermanos (de otra madre, pero de igual sentimiento) porque sin ellos no habría juego.
El rugby, enseña que el esfuerzo es el único camino para lograr los objetivos. Y es que “la actitud, mata al talento”, porque si se tiene la actitud para seguir adelante a pesar de haber fracasado, seguro conseguiremos lo que nos proponemos. El rugby además, enseña que después de 8 tackles debes levantarte y seguir jugando hasta que suene el pitazo final, y lo haces porque se tiene una actitud especial para encarar las cosas. La misma actitud que ayudará a enfrentar diversos problemas en la vida y que seguramente serán vencidos porque, como se enseña, siempre hacia adelante.  La esencia del rugby radica en que todo se consigue con esfuerzo y ese es el mejor camino.
Este deporte, es un crisol de valores. No solo enseña respeto y esfuerzo, sino también capacidad de recibir críticas y ser auto-crítico. Aquí, no se “putea”, aquí se ayuda. No es un juego de uno, o de una super estrella, es de todo el equipo.
Por si fuera poco, se forja disciplina. La cual se practica cada martes y jueves en los entrenamientos, los fines de semana en la cancha y cada mañana en el gimnasio aunque el sueño a veces quiera vencernos. Disciplina que nos hace decir, “hoy no puedo, mañana tengo partido”. Disciplina que algunos seguramente dirán son “tonterías”, pero que en el fondo sabes que eso significa estar lo más posiblemente entero* para jugar por tu club.
La palabra Humildad, con H mayúscula como los palos, la tenemos grabada en nuestras mentes. Ante la victoria Humildad, cuando se anota un try Humildad. Ambas cosas no se consiguen por fortuna, están labradas en base a esfuerzo y dedicación, a sacrificios. Humildad, porque es sobre ese camino que se hacen los campeones.
 Estos son solo algunos valores que el rugby enseña y que cada día nos acompañan en nuestra vida. Esfuerzo para dar lo mejor cada día en la escuela o el trabajo. Para no rendirnos ante la adversidad que enfrentamos, para saber que solo con mucho mucho y mucho esfuerzo las cosas se logran. Respeto, con todas las personas. Respeto que también es tolerancia y que se ve reflejado cuando no corremos a reclamar al arbitro por que nos pareció mal su decisión. Respeto para acatar las reglas y jugar (vivir) en armonía. Humildad para saber que todos tenemos la misma pasión y que nos esforzamos para ser mejores. Humildad para hacerle el pasillo al equipo perdedor o ganador, y aplaudir muy fuerte dando las gracias. Humildad que nos hace mejores hombres de rugby y personas.

1/11/16

La ensenanza del Rugby



La fortaleza de un equipo reside –a diferencia de lo que pasa en el fútbol– mucho más en el esfuerzo que en el talento.
Cualquiera que decide con convicción –y duro entrenamiento previo– que es capaz de tacklear, o al menos detener, a un rival que intente pasar con la pelota, tiene una buena oportunidad de hacerlo, por menos dotes naturales que tenga.
Del mismo modo, si hay algo que sirve en el rugby es que todos los jugadores sean muy distintos entre sí, y que cada uno pueda sacar mejor partido a su condición, lo que lo hace muy democrático, pero a la vez muy exigente.
En la cancha los necesitamos a todos: los altos, los bajos, los flacos, los gordos, los rápidos y los no tanto, los con buena patada o los con habilidades en las manos. La desigualdad (llena de esfuerzo individual y colectivo) es bienvenida.
No es la disciplina del idealismo, ni de la victimización. Es un deporte muy pragmático, donde el árbitro no se pierde en lo comunicacional, ni menos en los que reclaman. Si una jugada es dudosa, no tiene problemas de hacerse valer de la tecnología con el objeto de otorgar una mejor decisión. Los simuladores no tienen cabida: sólo terminan perjudicando a su propio equipo. Los incentivos están más bien puestos en resistir con reciedumbre y autodominio los embates del juego.

No es una competencia del exitismo ni de la comodidad. Difícilmente hay triunfos fáciles. 
Nadie puede “hacerse una pasada” en el rugby. 
 
La planificación, el trabajo a largo plazo son condición necesaria para lograr una victoria. Todo el esfuerzo –y sobre todo colectivo– en pos de un objetivo común puede derrumbarse en los últimos minutos, porque el equipo es tan fuerte como el más flojo de sus jugadores.

Y, definitivamente, no es un deporte para indignados. En una sociedad donde hemos manoseado y vaciado el contenido de la palabra “lucha” y la hemos llenado de reclamo, indignación, amargura, odio y resentimiento, nos cuesta entender que la verdadera pelea no es con el árbitro, ni siquiera con el rival, sino con uno mismo.

Aquí no hay excusas ni reclamos del tipo “por qué me pasa esto a mí”. Si alguien de dos metros de altura, 120 kg de peso y de gran habilidad física tiene la humildad para pedirle perdón al referí por la falta cometida, y acatar sin más su decisión –incluso cuando dicha decisión es inmerecida o derechamente injusta- tenemos una gran lección de resiliencia que aprender.

Por eso, la única manera de jugar el juego es respetando las reglas. Nadie intenta ganar un partido reclamando desaforada o masivamente ni menos intentando cambiarlas sobre la marcha, sin que ello impida que de tiempo en tiempo –y no mientras se juega un partido– éstas puedan revisarse para ver cuáles funcionan y cuáles no. Posteriormente, con calma y luego de mucha reflexión, ciertas reglas puedan evolucionar, ser modificadas o perfeccionadas gradualmente, sin desmerecer ni desconocer el valor de la tradición abierta a la evolución.

Decía un monje irlandés a los niños que debían jugar rugby para conocer el esfuerzo y el sufrimiento del trabajo en equipo; respetar la autoridad, crecer bajo la aceptación, valorar el silencio, y sobre todo, lo que cuesta ganar un metro en la vida y lo fácil que es perderlo por no saber callar.

Pero quizás la lección más relevante se entrega al final del partido, cuando el equipo ganador hace un pasillo y agradece el esfuerzo del perdedor, enarbolando quizás todo eso que hemos perdido como sociedad: educación, esfuerzo, respeto, silencio, trabajo, dedicación, responsabilidad y, sobre todo, humildad.

¿Quiere dejarles algo a sus hijos? Aun si usted no juega o no sabe las reglas, hágase un favor y cómpreles una ovalada; vale lo mismo que una redonda.

Eso sí, no espere una gratificación instantánea: se lo agradecerán en muchísimos años más, cuando nos acompañen en los minutos finales del partido más importante. Usted los esperará luego para celebrar juntos el tercer tiempo...



28/10/16

Te extraño....



La culpa de todo la tuvo la pelota. La pelota de rugby...

Una vez que la has tocado, te quedas atado a ella. Una pelota de rugby entre las manos constituye un viaje sensorial, no importa dónde ni en qué situación de la vida la toques.

Una pelota de rugby está hecha de una materia falsamente artificial. Puede que sólo sea goma inflada, pero su antropomórfica composición tiene algo que te eriza la piel. Para empezar, nadie sabe qué hacer con una pelota ovalada. Salvo nosotros, que hemos aprendido a hacer que rebote sobre su lado justo para que nos vuelva a las manos.

El cerebro sabe aún más que nosotros mismos. Hay sonidos (el repiqueteo de los tapones en las baldosas del vestuario cuando sales a la cancha), hay olores (el pasto que te pega en la cara en el fondo de un ruck, las cremas que calientan los músculos en el vestuario y que persisten cuando sacas la ropa de jugar del lavarropas), hay sabores (el de la cerveza y otros que no se nombran) y hay texturas que el cerebro de un jugador de rugby reconoce de inmediato.

Todas remiten a una sola: las sensaciones que uno tiene en la cancha cuando toca una guinda. La urgencia de avanzar con ella hasta donde te dé el aliento, la obligación de usarla bien, el rearme muscular frente a los golpes que vienen, la claridad para buscar espacios, evitar hombres, reconocer compañeros y no perderla. La nostalgia del rugby es traicionera, así que conviene no tener pelotas de rugby en casa.

Porque puede suceder que uno esté al pedo en el sofá, toque la pelota como para entretener algo en las manos y... ese simple roce supone un peligro mayor… enseguida dan ganas de metérselo entre el brazo y el vientre y cargar contra las 32 pulgadas del LCD.

Ellas no lo entienden y te mirarán mal, haciéndote sentir raro o fuera de contexto, porque ellas no saben lo que se siente cuando uno gana la línea de ventaja en un partido.

Ganar la línea de ventaja con un balón de rugby en las manos es como saltar por encima de las trincheras enemigas con un bebé envuelto en los brazos. Todos te quieren matar o bien están dispuestos a deshacerte los tobillos a mordiscos o a descerrajarte un tiro en la cabeza.

Vos estás resuelto a morir si hiciera falta, porque una pelota en las manos te abandona en un territorio de pasiones trascendentales que te hacen sentirte un héroe... Pero antes tenes que entregar al bebé perfumado, sano y salvo. Ellas no lo entienden. No entienden que con la pelota en las manos uno no puede quedarse quieto. Hay que avanzar por huevos. Y si hace falta comprar una televisión nueva… se compra y a la mierda. (autor anonimo)

Las estrategias del Samurai



En este brevísimo resumen, se enumeran las pautas, códigos y “mandamientos internos” que hacían a la vida y la ética guerrera de los samurais. En este caso, se trata del código de conducta de Musashi Miyamoto, el samurai más famoso, y lo que sigue está tomado de su libro “Book of five rings”.
Olvidémonos de eso por un instante, pensemos en nuestro juego e imaginemos que estamos planeando un partido contra un duro rival… no resultaría útil tener en cuenta todo esto…???
Echemos un vistazo…
1. Establecer objetivos. Mientras más difícil sea, más esfuerzo se necesitará.
2. Autodisciplina. La única y verdadera disciplina
3. Entrenarse para ganar. Ejercitarse física y mentalmente.
4. Estar preparado. Conocerse a sí mismo, conocer sus armas, conocer al rival. Estar en condiciones de tomar decisiones rápidas. Mientras más preparado se está, más posibilidades de éxito. No alcanza con sentirlo, hay que trabajar duro.
5. No encasillarse en lo tradicional. Aprender a reconocer la esencia de cada cosa, de uno mismo, de la tarea a realizar. Aplicar lo más conveniente a cada situación.
6. Integridad absoluta. Sentido de justicia y lealtad. Honestidad, disciplina y perseverancia. Teniendo esto claro, sólo hay que enfocarse en la tarea a realizar.
7. Entrenar la mente. Debe entrenarse desde la infancia, eso provee la disciplina necesaria para enfrentar adversidades. Ser diligente, responsable y sin temores. Aprender a actuar en situaciones difíciles.
8. Tener la mente clara. Desarrollar la capacidad Zen de “poner la mente en blanco”, eliminando el conjunto de imágenes que interfieren en nuestra mente. Emplear la meditación. La mente en blanco lleva al “no ego”, al sentido más despojado. Hacer que cada momento sea único, limpio y natural, sin “contaminaciones” externas.
9. El poder del “vacío”. No dejar que la mente sea interferida por el accionar o las palabras de nadie. Eso sólo trae temores, preocupaciones y otros pensamientos que sólo distraen de la tarea a realizar. Deja a tus bien entrenados mente y cuerpo hacer lo que están preparados para hacer.
10. Aprender de los rivales. Desarrollar la habilidad de observar, aprender y adaptarse. Estudiar al rival, sus fortalezas y debilidades. Y utilizar este aprendizaje para derrotarlo.
11. Prestar atención a los detalles. Muchas veces de eso depende la victoria.
12. El poder del silencio. El silencio tiene forma y esencia, y es de gran ayuda para controlar la mente y para comunicarse con el entrono. Además, la estrategia propia permanece desconocida para el rival, genera temor y misterio en él. No revelar nunca planes ni intenciones propias. No mostrar al rival las propias emociones o sentimientos otorga una ventaja ya desde antes del encuentro.
13. Cambiar las “reglas” del encuentro. Siempre utilizar el poder del comportamiento inesperado; eso desconcierta al oponente.
14. El poder del temor. Usarlo para debilitar al adversario. Infundir temor en él.
15. Confundir al rival. Usar señuelos, pistas falsas, engañarlo, eso da al rival poco tiempo para reaccionar.
16. Usar la mente como un arma. Dominar psicológicamente al rival. Tratar de destruir su concentración.
17. Ver lo que no se ve. Ver “más allá”. Meditar. Llegar a un grado de percepción de lo que nos rodea que nos permita estar conectados y serenos. Que nada se nos escape.
18. No aferrarse a un estilo. Desarrollar un único estilo es una debilidad. Hay que poder cambiar de táctica cuando resulta obvio que la táctica habitual no está funcionando.
19. La importancia de la flexibilidad. Ser como el agua, que se retira o se estanca y al ser liberada vuelve como un torrente, con más fuerza.
20. Asegurarse de ver “más allá”. Ver “the big picture”. No enfocarse en una idea en particular. Darnos cuenta de todo lo que ocurre, como si nuestros ojos fueran una cámara gran angular. Sentirse como un espectador de nuestra propia batalla. Observar la periferia, el background. No enfocarse en una sola cosa durante demasiado tiempo.
21. Usar el tiempo como arma. Pensar en el tiempo en forma circular, cíclica, no lineal. Así encontraremos el “time gap” para sacar ventaja sobre el oponente.
22. Nunca dejar de aprender. La ética del aprendizaje continuo, que no sólo se aplica a las artes del combate (nota: en este caso, del juego). Eso expande tus horizontes como ser humano.
23. Golpear primero, golpear duro. Golpear cuando el adversario no lo espera, agarrarlo desprevenido. No darle nunca la oportunidad de lograr una posición fuerte.
24. Usar todas las armas. Cree en Dios, pero no dependas de él. Ataca cuando el rival ataca, o inmediatamente después.
25. El ejemplo del carpintero. El carpintero conoce perfectamente todas sus herramientas, y saca el mayor provecho de ellas siempre. Mejorar al máximo el conocimiento de las armas propias.
26. Tomar la iniciativa. Hacer que el rival reaccione a nuestros actos, y no al revés. Y si hay que reaccionar, reaccionar con más fuerza que el ataque recibido. Nunca permitir que el rival tome el control.
27. Conocer el entorno. El día, el clima, el estado del campo, la hora, etc.
28. Detectar cuando el rival decae. Tratar de reconocer cuándo el rival se afloja, duda o pierde energía.
29. Transformarse en el adversario. Tratar de meterse en su mente para pensar como él piensa y poder anticiparlo y contrarrestarlo.
30. Confundir al rival. Provocar que el adversario nos subestime. Ser humildes.
31. No ser previsible. Evitar que el rival nos tome el tiempo. Desarrollar nuevas formas de vencer permanentemente.
32. Hacer que el adversario cambie su estilo de lucha. Hacer que se sienta incómodo, obligarlo a luchar en el terreno que menos prefiere.
33. Actuar “como si estuvieras muerto”. Esto es: sin temores, sin condicionamientos, como si no tuviéramos nada que perder.
34. Tener un plan alternativo. Nunca permitir que nos pongan entre la espada y la pared.
35. Nunca dar segundas chances al adversario. No dejar que el oponente se recupere, aunque esté perdiendo o retrocediendo. No detenerse hasta la victoria final.
36. Destruir el espíritu del adversario. No detenerse hasta derrotar espiritualmente al adversario; no dar lugar a revanchas.
37. La importancia del arte en la vida. Aprender otras habilidades o artes, durante toda la vida, nos mejora como personas.
38. La importancia de la actitud. Coraje, determinación, voluntad, vigor.
39. Concentrarse en la victoria. Ir al combate siempre pensando en la victoria, no imaginar la posibilidad de ser derrotado.
40. Cerebro de rata, corazón de toro. Mente aguda y corazón caliente.
41. Ser mejores que ayer. Nunca dejar de entrenarse.
42. Perseverancia y ejecución. Persistencia ante cualquier obstáculo o adversidad; voluntad para hacer y seguir haciendo.

26/10/16

Mandamientos del jugador veterano



Los 9 mandamientos del jugador veterano :

1. Jugaré al rugby sólo por el gusto de jugar.

 
2. Me comprometo a no recordar el marcador una vez que finalice el partido.

 
3. Si durante mi época de jugador llegué ‘a la cima’, no haré uso de ello para avergonzar a otros jugadores.

 
4. Si durante mi época de jugador no llegué nada, no trataré de usar los torneos de veteranos para lograrlo.

 
5. Respetaré en todo momento y lugar del partido a los más viejos y decrépitos miembros del equipo contrario.


6. Observaré la filosofía del Rugby, dirigida a la diversión, la irreverencia y la autocomplacencia.

 
7. Actuaré siempre como embajador de los veteranos y predicaré su palabra.

 
8. Respetaré siempre las Reglas de Juego con el fin de hacer nuevos amigos y renovar relaciones en lugares exóticos.

 
9. Siempre tendré en cuenta que ningún daño que me pueda hacer en el campo de rugby será mayor del que yo mismo me haya autoinfligido fuera de él, personal o socialmente.

25/10/16

“Hoy no puedo ir a entrenar, tengo que.....


“Hoy no puedo ir a entrenar, tengo que… estudiar, ir al médico, cuidar de mi hermano pequeño, un trabajo conjunto, examen de inglés, me duele la cabeza, tengo tos”, etc etc
Diría que podría decir diez excusas diferentes por cada jugador que he entrenado en toda mi vida… y es que me da la sensación que a veces, o muchas veces, los jugadores faltan a los entrenamientos por falta de ganas, por falta de compromiso, por que le da la gana.
A continuación, voy a pasarles un cuadro que hice y pasé a mis jugadores hace unos años.
Dormir 8horas x 7días = 56 horas
Colegio  8horas x 5días = 40 horas
Estudio 2horas x 7 días = 14 horas
Rugby 4horas x 5días = 20 horas
Otras actividades 4horas a la semana. = 4 horas
TOTAL 134 HORAS
Como podemos ver, entre una cosa y otra sale que hay 134 horas a la semana en las que un jugador que está estudiando etc etc. Si tenemos en cuenta que una semana son 168 horas podemos ver que teniendo en cuenta las horas de dormir, escuela, estudio, baloncesto, y otras actividades como podría ser inglés informática, etc. Nos quedan aún 34 horas libres cada semana.
Hay que decir que realmente, hoy en día pocos son los que duermen 8 horas al día, no siempre tienen 8 horas de clase, NO estudian 2 horas al día, no tardan 4 horas en un entrenamiento o partido, y no todo realizan más actividades, pero creo oportuno hacer esta tabla apuntando al peor de los casos para que se vea claramente que una semana da para mucho y que todo es compatible.
Soy partidario que debe haber un orden de preferencia, y desde el entrenador, hay que inculcarlo, y para un joven de 13 años tiene que ser más importante aprobar el examen de matemáticas que ganar el partido del sábado; pero de allí a conceder faltas de entrenamiento para estudiar no me parece del todo bien, pues si es así es señal que a la hora de estudiar el joven no ha querido hacerlo.
Creo que tan importante es que el chico tenga claro que debe estudiar y tirar adelante sus estudios como que sea capaz de programarse las semanas adecuadamente lo suficiente para que cumpla con todos sus compromisos.
Cuando ese joven tenga 30 años, y deba cumplir sus horas laborales, más las horas de padre, más algún otro compromiso que pueda tener, ¿Cómo lo hará? Se le hará imposible!
Por tanto, seamos tan buenos para inculcar el hábito de entrenar como para inculcar el hábito de estudiar cuando se debe estudiar.

3/7/16

San Jorge Rugby Club se consagró campeón del torneo oficial 2016





En la cancha de Deportivo Portugués, el ciudad de Comodoro Rivadavia, se disputó una inolvidable final, para un torneo apasionante  y que tuvo como corolario  un partido infartante y emotivo,  donde sólo conocio su vencedor en el  último minuto de juego, a través de un penal convertido por Chiqui y que a postre serviría para que  el equipo Caletense se  consagrara  después de mucho tiempo , como campeón  del torneo  oficial 2016 de la Unión Austral de Rugby.


 La victoria fue  celebrada con mucha algarabía por las mas de 200 personas que acompañaron a los jugadores a Comodoro Rivadavia.


El conjunto guiado por Marcelo Vilche y su equipo de trabajo que lo compone Guillermo Cannes, Nahuel Franco y Víctor Bordón se quedó con una victoria sufrida y  ajustada por 23 a 22.

 De esta manera San Jorge se adjudicó el torneo oficial de la presente temporada  y que cada año organiza la Unión Austral de Rugby.

Felicitaciones a todos !